Misión

Desde la creación y desarrollo de la tecnología de grabación y reproducción de sonido (a partir de la segunda mitad del siglo XIX) la escucha ha estado en permanente transformación y ha ido recuperando poco a poco su lugar como fuente de recepción de conocimiento. Al emplear micrófono, grabadora y auriculares aparece la posibilidad de amplificar un fragmento de la realidad, la escucha es alterada. Nuestra percepción del entorno se re-configura indefectiblemente y surge la posibilidad de hacer audibles situaciones y sostener en el tiempo sonidos que de otra manera serían breves, fugaces. Se revela la riqueza estética de sonidos que a simple vista son cotidianos.(5) Por otro lado, el micrófono representa una nueva vía de acceso a un entorno, ya que puede inspirarnos a presentarnos en lugares inaccesibles o movilizarnos a situaciones a las que normalmente no nos expondríamos. Por lo tanto, despierta la curiosidad del que graba y lo conduce a terrenos extraños.

A partir de las vanguardias artísticas del siglo XX el sonido como material se emplea en la creación de múltiples y variados objetos artísticos que irrumpen en galerías de arte y museos de Europa y USA en esos años. Con el tiempo se iría constituyendo lo que en los años 80 comienza a denominarse arte sonoro. Esta categoría puede ser cuestionable pero ha permitido caracterizar y desarrollar trabajos y géneros artísticos que quedaron fuera de las convenciones y tratados de academias y conservatorios de música. Saliéndonos por un momento del mundo del arte, la transformación que va atravesando la escucha no sólo se manifiesta en ese ámbito. Paralelamente, otros campos de estudio tales como la ecología acústica, la antropología sonora, el periodismo sonoro, entre muchas otras, nacen a partir del lugar que ocupa el sonido tanto en la metodología de investigación como en el objeto de estudio. 

 

Teniendo esto en cuenta ¿no deberíamos reconsiderar las posibilidades que brinda la escucha? ¿no es indispensable acaso el desarrollo de la escucha para mejorar nuestras aptitudes tanto en procesos de  enseñanza como de aprendizaje?  ¿no es vital acaso la escucha en un proceso de diálogo para la organización social o comunitaria? Desde estas consideraciones, este trabajo intenta hacer un muy humilde aporte al cultivo de una cultura aural.

      ¿qué utilidad puede tener ésta en procesos de cambio social? En mi experiencia, encontrar una respuesta a esta pregunta conlleva una dificultad que está vinculada a los pocos referentes que existen en la materia. No obstante, probablemente aquí radica la importancia de investigar sobre este tópico. Este trabajo brinda una oportunidad de conocer otras estrategias metodológicas y herramientas que pueden servir para diferentes procesos de intervención socio-educativos.

La selección, organización y catalogación de sonidos son decisiones que muestran una intención y revelan significado son actividades que pueden convertirse en una práctica artística y, al mismo tiempo, ciertas prácticas artísticas pueden asumir el rol de la documentación (Sherk, 2012: p.24). La Ley del Patrimonio Histórico Español (16/1985) define documento como "toda expresión en lenguaje natural o convencional y cualquier otra expresión gráfica, sonora o en imagen recogidas en cualquier tipo de soporte material, incluso los soportes informáticos". El estilo del documental, a diferencia del documento, es una "corriente expresiva" (Sánchez Vigil y Salvador Benítez, 2013: p.18) en si misma que comparte con la documentación diversos rasgos, pero al mismo tiempo los trasciende (Sherk, 2012: p.23).

En relación al término social, en el Diccionario Enciclopédico de Sociología Karl-Heinz Hillmann (1994) encontramos la siguiente definición:

En sociología, término general, de valor neutral, que se aplica a las relaciones que se producen, a modo de procesos, entre personas (interacciones), a las acciones recíprocamente orientadas de las personas (M. Weber) y a las formaciones que surgen de relaciones relativamente estables entre personas.

Estas relaciones, acciones y formaciones, depositadas en el conjunto de la sociedad, suponen tanto cooperación como conflicto. En el lenguaje cotidiano con la palabra “social” se alude con mayor intencionalidad valorativa a una conducta determinada que, en oposición a la conducta asocial, se caracteriza por su filantropía y utilidad pública.

Es posible afirmar entonces que fonografía documental (Macé, 2009) social se trata de un estilo que manifiesta aspectos alusivos a interacciones entre personas, entre una persona y un grupo, entre los grupos o entre funciones colectivas que desempeñan o también puede hacer referencia a su función pública y su utilidad como crítica social, para generar conciencia colectiva o como motivadora de reformas sociales.

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